Cómo luchar contra dos hábitos cada vez más frecuentes: el desorden y la acumulación de objetos

Una cámara recorre la habitación de Abegael Milot. El suelo casi no se ve pues lo cubren montones de ropa. Hay cuatro cestas grandes de plástico apiladas, unas llenas de ropa y otras de aparatos electrónicos. Hay ocho tazas de café abandonadas sobre el escritorio y el buró. En el suelo hay dos botellas de agua medio vacías, una botella de tequila con un cactus de cristal en su interior y un dispensador de alimento para mascotas.

“Hoy vamos a limpiar mi habitación de la depresión”, dijo la estrella de YouTube de 24 años, quien publica videos bajo el seudónimo de Abbe Lucia, mientras miraba hacia la cámara. “Me temo que la única manera de obligarme a limpiar esta habitación es filmando”.

El término “habitación de la depresión” es relativamente nuevo y cobró popularidad debido a videos en TikTok y YouTube que han acumulado cientos de millones de visitas, pero, desde hace tiempo, los expertos reconocen la relación entre el desorden y la salud mental. El desorden que puede acumularse cuando las personas atraviesan una crisis de salud mental no es ni un tipo de acumulación ni el resultado de la flojera. El culpable es el cansancio extremo, afirmó N. Brad Schmidt, distinguido profesor de investigación en psicología de la Universidad Estatal de Florida.

Las personas “con frecuencia están tan agotadas a nivel físico y mental que no se sienten con energía para cuidar de sí mismas o de su entorno”, señaló Schmidt, y añadió: “Simplemente no tienen la capacidad, que quizá tenían antes, para dedicarse a la limpieza y al mantenimiento de la casa”.

Una casa desordenada también puede fomentar sentimientos de agobio, estrés y vergüenza. Y, aunque ordenar no curará la depresión, puede mejorar tu estado de ánimo. Si te parece imposible mantener tu entorno ordenado, a continuación ofrecemos algunos consejos para limpiar estratégicamente y así optimizar la energía y el espacio.

Un escritorio desordenado en Nueva York, 8 de enero de 2023. La relación entre desorden y salud mental es real. Algunos consejos para mantener la casa lo suficientemente limpia pueden ayudar. Atrezzo de Sarah Smart (Winnie Au/The New York Times)

Concéntrate en la función, no en la estética

Para KC Davis, terapeuta profesional con licencia y autora del libro “Cómo cuidar tu casa cuando la vida te ahoga”, su problema de desorden se disparó cuando nació su segundo hijo a principios del 2020. “Siempre he sido una persona desordenada”, dijo, “pero siempre ha sido funcional”. De repente, con la llegada de otro bebé, la depresión posparto y una pandemia, Davis se dio cuenta de que, al no tener ningún método de organización, estaba con el agua al cuello.

Mientras se esforzaba por ordenar su casa, Davis empezó a publicar videos de sus progresos en TikTok, donde ahora tiene 1,5 millones de seguidores. Decepcionada ante tantos de los contenidos de autoayuda y limpieza que tienen lo que ella llama “mensajes de entrenamiento militar”, optó por abordarlo de una manera más amable y pragmática. Sus métodos son realistas en cuanto a sus capacidades y se centran en tener un espacio habitable, mas no impecable.

Un escritorio limpio en Nueva York, 8 de enero de 2023. La relación entre el desorden y la salud mental es real Ñ Algunos consejos para mantener la casa lo suficientemente limpia pueden ayudar. Atrezzo de Sarah Smart (Winnie Au/The New York Times)

Una de sus estrategias más populares consiste en “ordenar cinco cosas”, la idea de que solo hay cinco cosas en cualquier habitación: basura, platos, ropa sucia, cosas con un lugar y cosas sin un lugar específico. Concentrarse en una categoría a la vez evita que se sienta abrumada cuando parece que hay cien artículos diferentes que debes ordenar.

Davis también aboga por lo que ella llama “tareas de cierre”, inspirada en un concepto de su época de mesera. A menudo no tiene energía para limpiar toda la cocina por la noche, así que empezó a hacer solo unas tareas pequeñas, “como un detalle amable hacia mí misma para prepararme para el éxito por la mañana”.

En el caso de las personas que están batallando de verdad, Davis subrayó que las cosas podrán ser antiestéticas, pero no deberían ser insalubres. Si no tienes energía para lavar todos los platos, limpia solo uno o dos para la próxima comida o usa platos desechables. Si lavar la ropa requiere de muchos pasos, no te preocupes por doblarla, las arrugas nunca le hacen daño a nadie.

Haz que tu hogar funcione mejor para ti

Las personas neurodivergentes, con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), autismo u otros trastornos de las funciones ejecutivas, también suelen luchar contra el exceso de desorden. Al igual que las “habitaciones de la depresión”, la “acumulación de objetos” (doom piles, en inglés) se ha popularizado en las redes sociales para describir las cosas aleatorias que se acumulan y con las que no sabes qué hacer. Casi todo el mundo tiene uno o dos cajones de objetos aleatorios en casa, pero estas pilas de desorden tienden a ser más omnipresentes en las personas que tienen dificultades con las funciones ejecutivas.

Lenore Brooks es una diseñadora de interiores especializada en trabajar con personas neurodivergentes. Cuando su hermana, que padece TDAH, vivió con ella durante un breve periodo, Brooks descubrió que había muchos recursos para ayudar a los niños con TDAH o autismo a mantenerse organizados, pero prácticamente no había ninguno dirigido a los adultos.

Gran parte del trabajo de Brooks gira en torno a ayudar a sus clientes a lidiar con un desorden que parece ser interminable; tienen la sensación de estar limpiando constantemente, pero el desorden sigue ahí. Las personas con TDAH luchan con esto porque, según ella, “es casi como estar fatigado por la toma de decisiones todo el tiempo. No puedo decidir qué hacer con eso, así que no voy a hacer nada”.

Según Brooks, el primer paso es prestar atención a los objetos que ordenas con frecuencia. Después, hay que buscarles un lugar mejor. “A mis clientes les hablo mucho de sistemas”, explicó. “Averiguar por qué las cosas están ahí, por qué el desorden se acumula en ese lugar y luego cambiar el diseño o la organización en torno a cómo la gente está utilizando su casa en realidad”.

Ataja el problema antes de que empiece

Una vez que el espacio esté limpio y relativamente ordenado, intenta dedicar unos minutos al día a mantenerlo así. Davis recomienda programar un temporizador para cinco o diez minutos y ocuparte de todo lo que puedas durante ese tiempo. “Me digo a mí misma: ‘No tengo que terminar esta tarea, pero voy a levantarme ocho minutos y hacerla’”, afirmó. “Suelo sorprenderme de lo mucho que puedo hacer”.

Y recuerda, es normal tener un poco de desorden en casa. El control de la televisión, los anteojos, el correo que tienes que ordenar, un proyecto de arte en el que estás trabajando: “Son señales de vida en tu casa”, concluyó Brooks.

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